¿Qué es el Coaching de Equipos?

07 Feb, 2019 | Destacados, Investigación y Biblioteca

COACHING DE EQUIPOS: 
Gestionando emociones colectivas

por Ovidio Peñalver
socio director de ISAVIA Consultores

Los equipos, al igual que las personas, pueden estar tristes, contentos, aburridos, estresados, serenos, sorprendidos o agresivos. Según varios autores, entre ellos Daniel Goleman, la emocionalidad de un equipo puede influir hasta en el 30% de su desempeño y eficiencia. El sentir de un grupo o equipo libera o contrae el talento del mismo. Si esto es así parece evidente que merece la pena ocuparse de la emocionalidad de los equipos y, para ello el coaching y, en concreto el coaching de equipo, ofrece una metodología de trabajo y muchas herramientas que lo hacen posible.

 

EMOCIONES COLECTIVAS

Estoy seguro de que, como yo, notas la emocionalidad de los sistemas a los que perteneces (tu familia, tu grupo de amigos, tu departamento o empresa en la que trabajas). Y no sólo de estos, también de otros a los que eres invitado o a los que llegas de casualidad. Esa emocionalidad (constituida por las emociones y estado de ánimo en que vive ese equipo o sistema), es más y diferente que la mera suma o la media de la emocionalidad individual de los miembros que componen ese grupo. La idea es que los grupos están constituidos por miembros o elementos que interactúan entre sí, estableciendo multitud de vínculos dinámicos, constituyendo una realidad superior con entidad por sí misma. Esta nueva realidad, según el enfoque sistémico, es como si tuviera vida propia y, por tanto, creencias y emociones colectivas que le son propias.

Así, cuando llegamos a una organización de tamaño medio o grande, podemos observar cómo la emocionalidad colectiva es diferente en la primera planta a la segunda, o en el departamento financiero al de marketing, o en la delegación sur a la norte. Se trata de un “secreto a voces”, todo el mundo lo siente, lo nota. Además, esa emoción colectiva tiende a contagiarte. La observamos con más claridad porque venimos de fuera, con ojos “limpios”.
Esa sensación clara, nítida y directa que tenemos cuando observamos desde fuera se convierte en ceguera para nuestros propios sistemas. Estamos tan metidos que no tenemos perspectiva muchas veces para tomar conciencia de la emocionalidad colectiva que nos embarga. Nos damos cuenta, muchas veces, cuando salimos de ese sistema o cuando cambiamos de grupo (por comparación y pasado el tiempo).

Por este motivo, alguien externo al grupo o sistema nos puede ayudar a tomar conciencia de cómo es nuestra emocionalidad colectiva y en qué medida facilita o dificulta el desempeño colectivo que tenemos. Ese profesional externo, siempre que esté suficientemente preparado y formado para ello, también puede ayudar a que el equipo tome conciencia de cómo piensa en general (creencias y juicios colectivos acerca de su futuro, sus competidores, su valor diferencial), del valor que le dan y el grado de cumplimiento que tienen con los compromisos que asumen, de lo eficientes que son diseñando acciones y ejecutándolas, de cómo conversan y se comunican entre sí (cómo se piden, se hacen ofertas, coordinan acciones, se escuchan), entre otros muchos aspectos que les definen como sistema.

 

COACHING DE EQUIPO

Entre las diversas herramientas de intervención sistémicas que existen, desde mi punto de vista, el coaching de equipo es la más potente, sobre todo en el entorno organizacional. De hecho, la filosofía y técnicas de coaching de equipo ya están aquí y han venido para quedarse. Es algo complementario y más allá del coaching individual, no se trata de consultoría, ni de formación, tampoco es out door, ni team building. Se trabaja con un equipo natural (un departamento, un comité que se reúne regularmente, un equipo de proyecto), observando e interviniendo en momentos naturales de ese equipo, así como en
talleres monográficos destinados a que el equipo sea consciente de dónde está emocionalmente y hacia donde quiere ir. El equipo “se mira al espejo”, toma conciencia, se hace responsable, marca objetivos y define planes de actuación.

En palabras de Alain Cardon, una de las mayores referencias a nivel mundial en esta disciplina: “La finalidad del coaching de equipo es acompañar al desarrollo del rendimiento colectivo de un equipo, de forma lógica y mensurada, para que el desarrollo operacional del conjunto supere ampliamente al potencial de la suma de sus partes; Su misión es acompañar el desarrollo de la madurez cultural de un sistema colectivo. Así se desarrollará la autonomía, responsabilidad y el rendimiento individual y colectivo”.

El coach de equipo solo provoca y acompaña, no decide ni marca el camino a seguir. El objetivo es desarrollar y desplegar todo el talento de ese equipo, ganando en eficiencia y optimizando sus resultados, sin incrementar necesariamente los recursos utilizados. El foco se pone en el equipo como “sistema” y no tanto en sus miembros de forma individual. Se analizan las relaciones (no tanto los elementos aislados e individuales del sistema), se trabaja en la dinámica y energía del equipo, en su cultura e identidad, así como en su potencial y proyección de futuro (no tanto en la imagen estática, formal y externa que pueda
tener).

 

LA REVOLUCIÓN YA HA COMENZADO

Quizá me deje llevar más por el deseo que por la realidad, o quizá sea porque quiero ser optimista y positivo, pero creo que la revolución ya ha comenzado.

¿Y qué se puede hacer desde las áreas de Formación y Desarrollo de las organizaciones? Poner el foco en los equipos naturales (y no sólo en los individuos aislados o en la organización en su conjunto), y trabajar con ellos utilizando modelos y técnicas de coaching de equipos.

Cada vez más organizaciones empiezan a hacer coaching de equipo para su comité de dirección y otros equipos naturales, considerados estratégicos. Se empieza a hablar de las emociones colectivas de una manera abierta y desde un enfoque sistémico. Incluso algunas han comenzado lo que llaman un Programa de Desarrollo Emocional (PDE), diseñado a medida de las necesidades de colectivos naturales, sean departamentos funcionales o delegaciones regionales.

¿Te imaginas que algún día fuera necesario “auditar” la sostenibilidad emocional de un sistema empresarial? No solo sus cuentas y si contamina o no, sino cómo favorece el desarrollo emocional de sus miembros…

Así quizá consigamos una sociedad emocionalmente más sostenible, madura y plena, donde prevalezca la autenticidad y la plenitud sobre la apariencia y la mediocridad. Y donde se generen las condiciones que permitan liberar al máximo el talento y las inquietudes que todos tenemos.

Si cada uno aportamos nuestro pequeño granito de arena, influyendo activamente en mejorar la emocionalidad de los sistemas a los que pertenecemos, mejoraremos el mundo.
¿No es este un gran reto, querido amigo?

Mucha suerte y feliz viaje.

Para más información puedes consultar el libro “Emociones colectivas: La inteligencia emocional de los equipos”, publicado por Alienta en 2009.

 

BIBLIOGRAFIA

CARDON, Alain: “Coaching de equipos”, Gestión 2000, Barcelona 2003.

WOLK, Leonardo: “Coaching, el arte de soplar brasa en acción”, gran Aldea Editores,
Buenos Aires 2007.

PEÑALVER, Ovidio: “Emociones colectivas, la inteligencia emocional de los equipos”, Alienta
Editorial, Barcelona 2009.

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