Soy Tíscar Mascaraque, coach y consultora de RRHH. Llevo trabajando por mi cuenta más de quince años y, si bien siempre he sido muy feliz con mi carrera profesional y con mi elección de ser freelance, en ocasiones me he sentido sola, desmotivada, agotada, quemada, perdida… Pero siempre he seguido adelante, ¿por qué?

Me certifiqué en coaching como el camino natural que necesitaba transitar para seguir dando a mis clientes lo mejor de mí y acompañarles a alcanzar su mejor versión. Y entre mis clientes (y compañeros de profesión), hay muchos emprendedores y empresarios. Gente con la que he compartido muchas conversaciones en las que era consciente de lo importante que es identificar nuestros frenos y nuestros motores para alcanzar los objetivos.

Es por esto que no me lo pensé cuando supe que se iba a lanzar un programa de especialización en coaching. Desde el primer momento lo tuve claro: ahí estaba mi oportunidad para recoger todas mis conversaciones, dar forma a un plan de trabajo y acompañar a los emprendedores y emprendedoras a tomar consciencia de su objetivo, a identificar el camino para alcanzarlo, aprendiendo a identificar lo que les impide disfrutar de él, así como conseguir todo aquello que se propongan.

Mi investigación se enfocó, por tanto, en acompañar a varios tipos de emprendedores y emprendedoras: aquellas personas que ya habían emprendido hace tiempo, pero que necesitaban “desbloquear” algo para poder seguir avanzando y/o reinventarse; aquellas personas que tenían un proyecto y lo querían convertir en una realidad, personas que se habían visto “obligadas” a emprender por las circunstancias del mercado (esto fue en 2014/2015, y los coletazos de la crisis aún estaban ahí), personas que emprendían con socios o individualmente, e incluso, personas que no sabían si querían emprender y querían clarificar su decisión.

Durante seis meses realicé sesiones de coaching grupal, trabajando desde el concepto “emprender” y lo que implicaba para cada uno de mis coachees, alinear este concepto para aquellos que emprendían conjuntamente, trabajamos las emociones, la influencia de nuestro entorno en nuestros motores y nuestros frenos, así como un plan de acción concreto para cada uno de ellos.

Con el apoyo de las sesiones con María del Carmen Pérez López de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (mi mentora en la investigación) y las grupales en la escuela, lo que aprendí es que, más allá de “rentabilizar” el coaching, lo que yo deseaba era darle una aplicación práctica para algo que yo misma estaba viviendo, pero visto desde una perspectiva externa.

Desde entonces, he trabajado con emprendedores, profesionales que quieren reenfocar sus carreras, intraemprendedores (emprendedores dentro de las empresas). El haber dedicado tiempo a la investigación para dar forma a un proceso me ha facilitado tener un método de acompañamiento para todos ellos.

¿Lo volvería a hacer? Sin duda. Lo disfruté con mis mentores y mis compañeros, aprendí también muchísimo de las investigaciones de los colegas que realizaron este título conmigo y, además, me ha permitido tener un método de investigación cuando he querido profundizar en otros ámbitos de aplicación del coaching.

Tiscar Masqueraque

Coach y facilitadora Lider-haz-GO!

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