El Desarrollo Integral = Formación + Coaching, por Luz Urbina

17 Sep, 2019 | Coaching, Destacados

El desarrollo integral es igual a la formación mas el coaching

 

Según  informe de la Comisión Europea, una de las debilidades competitivas más importantes a las que se enfrenta la Empresa española, son las deficiencias en la formación de nuestros profesionales. Están dificultando el desarrollo tecnológico de España y su crecimiento económico.

La información no es muy halagüeña y los datos instan a hacer un análisis que permita conocer las  causas de esta situación y, así, tomar medidas correctoras o, mejor, preventivas.

Veamos, nos encontramos en un entorno en el que el cambio es una constante que no cambia. Ante esta situación lo único que nos permitirá mantenernos en estos procelosos, competitivos e inciertos mares es saber que hay personas capaces de adaptarse a ellos y de manejar el timón con firmeza, seguridad, iniciativa y flexibilidad.

De acuerdo, y ¿cómo conseguimos que estas personas sean tan firmes, seguras de sí mismas, proactivas, flexibles y con capacidad de adaptación?. Parece que todo apunta a que la gestión del conocimiento y la formación juegan un papel determinante y tienen mucho que hacer al respecto. Según Peter Drucker “la única ventaja competitiva de las Economías desarrolladas es la mayor disponibilidad de personas formadas”.

Probablemente haya que buscar nuevas maneras de formarse o complementar las ya existentes, dados los resultados con los que iniciábamos este artículo.

En estos momentos la Formación no puede administrarse de forma puntual y dosificada para atajar posibles síntomas de un desempeño ineficiente, sino que ha de formar parte de un Plan Global de Formación diseñado estratégicamente y que contribuya a la consecución de los objetivos de la Empresa. La formación debe concebirse como un modelo global, que no generalista, y permanente, a lo largo de toda la carrera profesional y atendiendo a sus necesidades crecientes y cambiantes en función de las nuevas responsabilidades que haya de asumir. Que contemple el desarrollo integral de la persona, es decir, la faceta profesional así como la social y personal. Porque no sólo he de saber técnicamente cómo manejar ese timón (habilidades profesionales o técnicas) sino también tener la entereza, seguridad, capacidad para asumir el riesgo… ( competencias personales, inteligencia emocional, “soft skills”).

Tampoco puede ser una formación generalista, porque cada persona tiene sus propias singularidades distintas de las de su compañero con el que comparte las mismas tareas profesionales.

 

 

La formación

 

El objeto de la formación encuentra su límite de actuación en la detección y tratamiento de las necesidades y carencias personales, por ello quizás la sensación sea que sí he adquirido conocimientos globales, valiosos e interesantes pero no de haber  alcanzado plenamente los objetivos una vez acabado el curso, ya que no he podido establecer esa relación causa-efecto que determina mis actuaciones y provoca resultados no deseados para mí. De esta forma mi problemática personal sigue latente sin haber sido identificada y por consiguiente no podré modificarla. La herramienta que permite identificar estas carencias y complementar o ampliar el objeto de la formación es el Coaching

“Mientras la formación se centre en los efectos, nunca se corregirán las causas”. Y son estas causas las que provocan un mal desempeño, un rendimiento deficiente y una cuenta de resultados que no alcanza las expectativas de la empresa. 

 

El coaching

 

El Coaching, con entidad en sí mismo como para actuar de forma autónoma, indaga en dichas causas sin intentar explicar su origen y apoya para que cada uno tenga la valentía de buscar dentro de sí mismo y la humildad de admitir lo que se pueda encontrar. Asesora para establecer un Plan Personal de Desarrollo, es decir, un Plan de Acción que convierta esas áreas a mejorar en mejoras constatables y efectivas. Hace un seguimiento de los resultados y del impacto en el trabajo a través de los logros del profesional.

Todo esto se traduce para el Coachee en una mayor seguridad y confianza para asumir nuevos retos y enfrentarse a otras dificultades de forma proactiva; superación de su incompetencia; toma de conciencia del impacto de nuestras actuaciones y rasgos de personalidad en los que nos rodean; mayor motivación y satisfacción personal al conseguir los desafíos propuestos…

Se hace necesario que el Desarrollo Profesional sea Integral, mediante la formación y el Coaching, considerando todos los ámbitos de la persona y centrándose en la mejora y gestión de las competencias, es decir, aquellas conductas o comportamientos profesionales (conocimientos, habilidades, aptitudes, actitudes…) que predicen un rendimiento superior en el puesto, tarea u organización. 

El retorno de la inversión del Coaching, se hace efectivo a corto plazo, logrando mejorar: la productividad,  la adaptación a los cambios, la eficacia en la Organización, la involucración en el trabajo y la creación de valor añadido.

De esta manera aumentará el porcentaje de directivos o profesionales satisfechos con la formación ya que así amplía su objetivo de informar y enseñar con el del autoconocimiento para la superación, haciéndolo extensivo a la persona en su totalidad y abordando áreas que se escapan a su forma de acción.

 

Compartir esto
Coaching El Desarrollo Integral = Formación + Coaching, por Luz Urbina